Ella, nosotros, cruzamos la mitad de la vida queriéndonos diferenciar, y la otra mitad queriendo ser como todos. O sea, comer bien, dormir bien, copular bien, orinar bien. Hacer sin demasiado esfuerzo las cosas elementales. De la vejez lo fastidioso es la humillación que nos encaja vejiga y vientre: no se diga lo demás.