El gran tsunami del 11 de marzo de 2011 le cambió a tal grado la vida al arquitecto japonés Toyo Ito que desde ese momento su obra arquitectónica tomó otra línea.

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Serpentine Gallery Pavilion 2002 / Toyo Ito + Cecil Balmond + Arup

Toyo Ito dejó la arquitectura abstracta y blanca que lo llevó a diseñar estadios, rascacielos y edificios y se comprometió con una arquitectura más humana, con un urbanismo social, relata el artículo de la Agencia El Universal, reproducido de El Porvenir.

Es tal su convencimiento que tras el anuncio en Los Ángeles, California, por Thomas J.Pritzker, presidente de la Fundación Hyatt, que organiza el premio, de haber resultado ganador del galardón Pritzker de Arquitectura 2013 -considerado el “Nobel de arquitectura”-, el creador afirmó que su mayor ilusión es construir viviendas “que simplemente cubran las necesidades de la gente”.

Tras el tsunami su obra comenzó a cambiar y ahora en lugar de utilizar paredes transparentes y estructuras de acero como en su obra favorita, la espectacular Mediateca de Sendai, Toyo Ito vira hacia lo humano y cálido como lo hace en su proyecto “Hogar para todos”, donde ha rescatado los troncos de cedros que murieron tras ser azotados por el tsunami y les ha dado una nueva vida como columnas que sujetan los tres pisos de la casa que está proyectada como un lugar de encuentro y ocio, capaz también de dar techo a quienes tienen que vivir en casas temporales.

Dos años después de ese gran desastre que acabó con la vida de cerca de 19 mil personas, el arquitecto nacido en 1941 reconoce que con ese hecho volvió a “cuestionar” su arquitectura y se involucró en proyectos que se han emprendido en las zonas devastadas.

Justo esa propuesta arquitectónica ha sido reconocida por el jurado del Premio Pritzker 2013.

Un día después de obtener el galardón que otorga por la fundación estadounidense Hyatt, e instalado en su estudio del barrio Omotesando, Toyo Ito aseguró que “tras haber trabajado y convivido con la gente de las zonas afectadas por el desastre en proyectos como ’Hogar para todos’ quiero apostar por la construcción de casas que se inspiren en el estilo de vida de las personas que van a residir en ellas”.

Esa es la meta del arquitecto de 71 años de edad. Disciplina humana “Hogar para todos” es un edificio en el corazón de Rikuzentakata, la zona golpeada por el tsunami, en el que Ito buscó crear “un lazo” con las víctimas del desastre y en cuyo diseño participaron tres jóvenes arquitectos: Kumiko Inui, Sou Fujimoto y Akihisa Hirata, y en el que colaboraron los residentes.

“El proceso de construcción junto a las víctimas y voluntarios me hizo sentir muy feliz, y me confirmé a mí mismo que el papel de los arquitectos no es simplemente crear obras”, dijo el arquitecto con más de 40 años de trayectoria.

“Los arquitectos en Japón tendremos que dejar de pensar que nuestra obra es un modo de expresar nuestro arte” e invito a que los arquitectos jóvenes a que vayan a las zonas del desastre para hablar con las víctimas, señaló Ito, quien ama la obra de Antonio Gaudí y ahora está más preocupado por aportar soluciones en momentos de necesidad.

“Siempre he tratado de no tener estilo para no tener que concentrarme en mejorarlo. Mi objetivo ha sido producir algo nuevo según el lugar y el equipo con el que trabajaba.

Esa novedad constante es lo que mejor define mis ideas”, señala el arquitecto vestido con un impecable traje azul marino y unas gafas de pasta blanca.

Se muestra escéptico a la hora de hablar de una arquitectura claramente japonesa, pero reconoce que su estilo y los espacios que crea pueden estar muy influenciados por el idioma que habla, algo que los hace reconocibles fuera de Japón.

“El inglés es un idioma mucho más claro, y por eso creo que los arquitectos anglosajones intentan marcar la frontera o el límite de cada espacio. Mientras que en Japón se trata de ser poco concreto, una ambigüedad que influye desde luego en mi arquitectura”, apuntó.

Autor de obras como la Torre de los Vientos en Yokohoma, la biblioteca de la Universidad de Bellas Artes de Tama o las Torres Porta Fira de Barcelona, Ito admite que cada vez le interesa más trabajar en zonas rurales de Japón, ya que Tokio ha perdido la energía que tenía.

“Las grandes ciudades de cualquier país necesitan la energía para superar el pasado y avanzar, y lamentablemente el Tokio de hoy carece de esa energía”.

En agosto pasado, durante la participación de Japón en la Bienal de Arquitectura de Venecia con un proyecto marcado por el tsunami que le valió el León de Oro a mejor pabellón nacional, Ito calificó de “un desafío personal salir del estilo blanco y abstracto” que caracteriza sus obras, y llamó a los arquitectos a afrontar con una nueva “creatividad” la situación extraordinaria de las víctimas.

Por sus obras, es el ganador del Pritzker 2013, dotado con 100 mil dólares y un medallón de bronce, premio que se le entregará en una ceremonia el próximo 29 de mayo, el antecesor de este premio en 2012 fue el chino Wang Shu.

 

// El Porvenir