Con recuerdos y anécdotas se reconoció la monumental obra gráfica del fotógrafo Héctor García (1923-2012), durante una semana de homenajes por su natalicio, en México, DF.

Amigos del artista de la imagen ofrecieron conferencias en la galería y sede de la fundación Héctor García, en la Ciudad de México.

La obra de Héctor García, quien nació un 23 de agosto, por méritos de registro histórico es patrimonio nacional.

Ese ojo prodigioso y privilegiado, capturó durante casi seis décadas la vida social en sus diferentes facetas no sólo de México sino de diversas partes del mundo.

Una ciudad se construye de muchas formas: con su acontecer diario, con sus imágenes, con sus historias, con sus recuerdos.

Fue Héctor Peralta, quien recordó con videos documentales y anécdotas, la amistad que sostuvo con Héctor García por setenta años.

“Él no solamente es una persona que ha dado testimonio de una ciudad y sus personajes y de las familias, sino ha sido una persona que a través de la foto se fue involucrando cada vez más en lo que es la problemática que tiene cada lugar, cada persona, cada ciudad, y el mundo en general”, dijo Peralta.

Además, Peralta, médico de profesión y documentalista, describió a su amigo como alguien que disfrutaba de la vida.

“Así como él se describió ‘pata de perro’ siempre”, mencionó Peralta ante el público, “pues no fue pata de perro también fue ala de águila, ojo de águila, porque pudo darse la oportunidad con esa mirada que él fue desarrollando, ir teniendo la mirada suficiente para captar y darse cuenta de lo que es valioso”.

Marco Antonio Cruz, fotógrafo y coordinador de fotografía de la revista Proceso, recordó aquel tiempo cuando trabajó en Foto Press, agencia de Héctor García y María García.

“Fue una gran lección de fotografía”, afirmó Cruz.

Entre las vivencias recordadas, Cruz compartió aquella cuando Héctor García fue invitado por el gobierno chino.

Ese viaje fue un privilegio”, comentó. “China fue un país muy cerrado, muy complicado para fotografiar y las autoridades eran muy estrictas, como antecedente está el trabajo de Cartier Bresson, que hizo momentos después de la Revolución China”.

Cruz dijo que Héctor García regresó transformado.

Nacho López, otro fotógrafo mítico, escribe un artículo sobre lo sorprendido que estaba de la mirada de Héctor García sobre el trabajo fotográfico efectuado en China.

“Aquí (López) encontró al Héctor ensayista, que va mucho más allá de la información, al Héctor que compone y crea cosas muy bellas, ese ojo del gran maestro de foto que fue Héctor”.

Un momento importante ocurrió en los años 80, aseguró Cruz, cuando el Fondo de Cultura Económica publicó libros de Héctor García y Nacho López, porque su trabajo está a la altura de la fotografía documental.

“Héctor tenía una fuente inagotable, te hablaba de mil historias…para hablar de fotografía nadie como él, te empezaba hablar de foto y terminaba hablando de los griegos, no sabes en qué momento los conectaba”.

Cruz fundó en los años 80 la agencia Imagen Latina, y tenía la inquietud de hacer ensayos fotográficos.

“Un día de 1986 tuve la clase magistral más importante de mi vida, por la mañana hablé sobre ello (sobre cómo hacer ensayos fotográficos) con Nacho López y por la tarde con Héctor García, lo aprendido ese día es la base de mis reportajes y ensayos fotográficos”.

Fundación García

A partir del día 24 de agosto, las cenizas de don Héctor permanecen en las instalaciones de la galería, un lugar donde no sólo se exponen fotos, también artículos como una moto vespa que utilizó para trabajar, cámaras, cuadernos de trabajo.

La fotógrafa María García, esposa de don Héctor, dijo que en la galería habrá muchas actividades próximamente.

“Mis planes fue hacer esto (la galería), para que no me quedara yo con el archivo en mi casa, para que la obra de Héctor se siguiera viendo”, expresó la fotógrafa.

Agregó que durante estos tres años a la galería ha asistido mucha gente, pero esperan que sean más los interesados en la obra de don Héctor.

“Los invito a que vengan a conocer la galería para que vean un México que ya no existe”, manifestó María García.

Por su parte, Héctor García Sánchez, dijo sentirse satisfecho porque durante esta semana recordó y vivió cosas que le hicieron ver que su papá era una persona muy querida y respetada.

“Fue una semana muy fuerte, tuvimos unos personajes muy grandes, muy fuertes que conocieron a mi papá, que platicaron de él, que lo describieron; me voy con una imagen más grande de lo que era mi papá, la gente pudo conocer algunas facetas, conocer algunas historias de cómo era mi papá, no nada más con la foto, sino más en el rollo familiar, sus vivencias”.

De acuerdo a Héctor, son casi un millón de negativos de la obra de su padre y estima que sólo se conoce una décima parte.

“Te platico una anécdota: vino Jesse Learner, un curador del Museo de la Ciudad de México, que es parte de la exposición que está montada… mi mamá lo decía de una manera muy sencilla, dice: revisó cuatro carpetas de fotografías de mi papá y de ahí pudo sacar una exposición; eso nos habla de lo que todavía nos falta por descubrir de todo este trabajo de mi papá”.

La idea de la fundación es preservar el material de don Héctor García y difundirlo, indicó García Sánchez.

Las transformaciones de la Ciudad de México, la vida cultural y política de buena parte del siglo XX, todo está registrado por García, y también la calle.

“La calle es primordial. Mi papá podría cubrir de todo, podía ir a un burlesque e ir a un evento de Presidencia”, dijo Héctor. “Pero a la vez era alguien que iba a la calle, que vivía en la calle, que le gustaba la calle, que para él era su medio ambiente, andar en la calle y andar recorriendo la ciudad, encontrando imágenes son parte de la historia, son parte de un registro de cómo ha ido evolucionando la ciudad.

“Quisiéramos tener más visitantes, estamos trabajando para difundirlo, decirle a la gente que vengan que conozcan que aquí hay un legado muy importante de la fotografía en México”.

La Galería Héctor García está ubicada en Cumbres de Maltrata 581, en la Colonia Segunda del Periodista, entre Isabel La Católica y Eje 5, D.F.

 

// Staff Posdata / César Augusto Ramirez