Monterrey.- Entre su anterior libro publicado, “La Santa” (FCE, 2007) y su más reciente poemario “Campo Alaska” (Almadía, 2012), el poeta José Javier Villarreal indica la existencia de un puente en el lenguaje, aun y que el mismo lenguaje es distinto entre ambos libros.

En “La Santa” existía “En ‘La Santa’ estaba el reto de usar neologismos, arcaismos, palabras en otro idioma, jugar con los sonidos, las interacciones. En ‘Campo Alaska” está ese juego pero creo yo mucho más privado, con un tono confesional, autobiográfico”, apuntó Villarreal.

Presentado en la “Casa Refugio” en el Distrito Federal, “Campo Alaska” es una suma del tiempo por el que Villarreal poeta transita. La presentación corrió a cargo de Jorge F. Hernández, quien cuestionó a Villarreal acerca de la geografía que transita dentro de “Campo Alaska”.

La respuesta consistió que en sí no existía una geografía fundamental, sino que en el libro aparecen las lecturas que ha estado leyendo últimamente, además de una fuerte presencia corporal del silencio. Por ahí también transita Ciudad de México, Monterrey, sus lecturas, las traducciones.

Villarreal indicó que no existió la intención de crear un poema didáctico, ni de hacer una poética deliberada sobre lo que significa para él lo que es un poema o un verso, sin embargo confesó la existencia dentro del libro acerca de su visión personal sobre la poesía.

En algún momento de la presentación se llegó a formular una pregunta sobre si podría caber la existencia de un ensayo poético. Villarreal indicó que ha estado tentado a que el ensayo fluya al ritmo del verso, inclusive tiene la impresión que podría ser en verso.

“Esta situación de la academia está presente. En la carrera de letras hay una necesidad de dividir los géneros, pero a la hora de sentar a la escritura esas fronteras sirven para eso, dar una clase o ser una especie de guía. Creo que todo poema sueña su forma, su lenguaje y lo inventa” Cada sección, que en palabras del autor estaría más cercana a un capítulo, representa una historia completa.

Incluso se puede leer un sólo poema. “Aquí se dio y no fue tan preocupante, no se me presentó como una limitante si estaba en un lenguaje poético, u otro lenguaje que estaba más cercano a la prosa. Creo que se dio una mezcla, creo que es la veta, pero también creo que el poema extenso sigue estando ahí latente. Creo que ‘Campo Alaska’ se pudiera leer como un poema extenso”, expresó el autor nacido en Tecate, Baja California.

 

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