Con propósito de generar un ambiente que refleje un poco de las culturas peruana, keniana y a su vez mexicana, juntas en comunión, se llevará a cabo “La noche cultural x Kenia y Perú”.
El evento consistirá en un espacio de convivencia y recreación, y tendrá lugar mañana, sábado 14 de abril en Tierra Turquesa, ubicado en Héroes del 47 #515 Sur, entre F. Antillón y F. Berriozábal, a media cuadra de Condo-minios de Constitución, Monterrey NL.
Incluirá este evento una exposición fotográfica de los proyectos de años pasados de misiones en Kenia y Perú y una expo-venta de artesanías local y keniana, además de venta de comida y bebidas exóticas (exóticas para los mexicanos, claro).
Los fondos serán dirigidos a los programas de Misiones Internacionales de la UDEM en Kenia y Perú de la noche cultural, que dará inicio a las 18:30 e integrará también canto a cargo de algunos cantautores locales como Salvador Aponte, Elías Celis, Chucho Pérez, Wicho Gómez y Roberto Flores, entre otros.
En entrevista para El Porvenir Cultural, Pamela Góngora Espinosa de 22 años, estudiante de Ingeniería Biomédica y alumna de la Universidad de Monterrey, señaló su experiencia como misionera y los objetivos logrados a través de este tipo de eventos.
El Porvenir: ¿Hacia quién va dirigido esta noche cultural del próximo 14 de abril?
“Va dirigido a toda la comunidad que quiera apoyar a los proyectos o que simplemente quiera disfrutar de una noche de música en vivo y una convivencia tranquila y agradable. Puede asistir gente de todas las edades, en familia o con amigos. De esta manera podemos también recuperar espacios de convivencia en comunidad”.
¿Qué concepto tenías tú de una “misión” antes de tomarla?
“Pues, antes yo tenía cierto tabú acerca de las misiones ya que las veía como si fueran un tipo de evangelización en donde los misioneros iban a imponer su religión y su manera particular de ver la vida. La verdad ni siquiera sabía a ciencia cierta lo que se hacía sólo sabía que se iba a comunidades a ayudar. Incluso llegué a pensar que se trataba únicamente de ir a rezar o construir casas”.
¿Ahora que has participado como misionera, cuál ha sido tu experiencia?
“Yo sé que ha de sonar muy trillado, pero en mi experiencia, las misiones han cambiado mi forma de ver la vida y percibir otras realidades. Me di cuenta que para nada es imponer una manera de pensar, sino es ir a compartir la vida. Es ir a compartir experiencias de una manera recíproca. Tanto la gente de las comunidades puede aprender de lo que vas a ofrecerles, ya sea en talleres o en la misma convivencia, como también aprendemos de las experiencias de las personas que nos vamos encontrando. Por ejemplo, yo he aprendido de la fortaleza, del campo, de la tierra, de la belleza que se encuentra en la naturaleza y en las cosas sencillas de la vida, en fin, si menciono todo nunca acabaría.
También, con esta convivencia, se comparte la fe y la manera particular de cada individuo de vivir su espiritualidad. Es un enriquecimiento mutuo maravilloso. En el caso de las misiones en otras partes del mundo, me he topado en muchas ocasiones, cuestionamientos como ¿por qué no ayudan primero a su país?, lo cual me parecía un cuestionamiento muy válido hasta que un día alguien me dijo “No estamos ayudando a un país, sino a una humanidad”.
¿Por qué en el mundo si hay tanta gente con necesidades, tantos pueblos viviendo en condiciones precarias, parece que sus iguales se olvidaran de ellos?
“Yo creo que la indiferencia se debe a que estamos inmersos en una cotidianeidad y en una forma de vida tan acelerada que no nos ocupamos en voltear hacia un lado y ver qué está pasando con mi prójimo. También creo que nos enfrentamos a tanta violencia, ya sea directa, cultural o estructural, que vivimos a la defensiva preocupándonos sólo por nuestro bienestar personal y se nos olvida que, como seres humanos, vivimos en comunidad.
Creo que el problema de pobreza en México y el mundo es tan grande que no se ve para cuando se resuelva. Y eso es un panorama un tanto desalentador en donde las acciones individuales parecen tener muy poco impacto en el problema.
A veces, evadimos responsabilidad como sociedad y queremos atribuirles estas problemáticas a las autoridades deslindándonos de esta cuando, por definición, en una democracia supuestamente la forma de gobierno es por el pueblo y para el pueblo. Yo me digo a mí misma constantemente Si el cambio no lo hacemos nosotros, entonces quién”.
¿Han organizado algunos eventos similares a la noche cultural?
“Ahorita también estamos encargados de la carrera “5k por África y Perú” el próximo 22 de abril, con la misma finalidad de recaudar fondos para cubrir los gastos de los dos proyectos de misiones, a la que pueden inscribirse en línea en el portal idemsport.com. Años anteriores, estos mismos proyectos, han organizado diversos eventos para la misma finalidad como carreras, rifas, ventas, loterías, fiestas, entre otros”.
¿Quién los apoya? ¿Existe buena relación entre colectivos encaminados al bien común?
“En el transcurso de los proyectos hemos recibido apoyo de individuos y grupos. Primeramente Tierra Turquesa y los cantautores que estarán presentes el sábado nos han brindado apoyo para que el evento salga adelante. También los integrantes de misiones a África y Perú nos hemos involucrado también en colectivos locales como “Pueblo Bicicletero”, “Un Techo Para mi País” y distintos grupos misioneros locales y nacionales”.
¿A quién invitan, quiénes serían las personas que les gustaría ver ahí?
“Nos gustaría mucho tener la presencia de otros grupos que también se encuentren realizando algún tipo de proyecto social para poder entrar más en sinergia con ellos. Asimismo, nos gustaría que la comunidad participara y tener variedad de personas de distintas áreas de la ciudad con las que normalmente no coincidiríamos”.
Una vez concluido el evento, ¿cómo hacer para no perder la intención y buena pasión de una noche, sino que perdure y se siga trabajando en busca del fin por el cual se convocó?
“Muchos no dudo que sólo se queden con esa noche, pero si se logra compartir la alegría de ayudar a otros, de contagiar la esperanza y motivación de tomar la decisión de cada uno como individuo hacer algo, de unirse con otros por un mismo fin, entonces el objetivo de este evento perdurará.
Esperamos poder ofrecer todos los elementos para que aquellos que nos acompañen quieran continuar apoyando o trabajando, pero al final es de cada persona lo que desee tomar de esta noche. Los espacios que promueven estas cosas cada vez son más y si alguien desea continuar, seguro encontrará un colectivo o el grupo que mejor se adecue a sus intereses, es cuestión de tener la intención”.
// El Porvenir


