México, con 27 mil 428 especies entre plantas y animales y donde se origina más del 15.4 % de las especies del sistema alimentario mundial, ocupa el 7°. lugar en la lista de los 13 países con mayor bio-diversidad en el mundo.
Explicó lo anterior Francisco Barriga Puente, coordinador de Antropología del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en la inauguración de la Reunión Anual del Proyecto Nacional de Etnografía del Nuevo Milenio, celebrada el 28 del mes presente, para presentar los avances de la línea de investigación “Etnografía del Patrimonio Biocultural de los Pueblos Indígenas”.
Barriga Puente destacó que Oaxaca posee 9 mil especies de plantas, 254 especies de mamíferos y 701 de aves, lo que representa respectivamente más del 50 y del 63 % del total nacional, además de que el territorio mexicano encabeza la lista mundial en diversidad de reptiles.
El investigador reconoció la manera en que las comunidades indígenas enfrentan la crisis ambiental y sus muy largos procesos de domesticación de especies, por lo que aseguró que los resultados de estos trabajos constituirán un aporte fundamental en la preservación de esos recursos.
Expuso también que la población del planeta podría consumir al menos unas 7 mil especies diferentes de alimentos vegetales de los cuales sólo 150 son explotadas comercialmente, lo que implica que el 90 % provienen de sólo 103 grupos.
El 60 % de las proteínas vegetales procede de la cosecha de únicamente tres variedades (maíz, trigo y arroz), de seguir así, se prevé que un 20 % de las especies biológicas conocidas, desaparecerán durante este siglo.
El doctor Eckart Boege, coordinador académico de esta línea de investigación, señaló en su intervención que no se trata de redescubrir a los pueblos originarios, sino de testificar el cómo en el devenir histórico, considerando que los pueblos aborígenes tienen un arreglo tempero espacial, socio productivo y simbólico, cuyo corazón ha sido y sigue siendo la milpa no entendida ésta como el espacio donde se siembra, sino como las formas de organización en lo mediato y lo inmediato con matices culturales e históricas y con hipótesis de trabajo distintas a las que conocemos.
El también investigador del Centro INAH-Veracruz, explicó que mientras países como Francia protegen el 50 % de sus recursos, en México estamos a punto de importar nopal de China, cuando los recursos fitogenéticos construidos por nuestros indígenas y campesinos forman el 30 % del Producto Interno Bruto Nacional:
“Intentamos saber qué tenemos y cuál es el estado de nuestro patrimonio biocultural, qué teníamos y cómo se encontraba antes, qué necesitaríamos para mantenerlo y saber hasta dónde puede ser útil nuestro trabajo (…) tratamos de construir una especie de cartografía distinta a la oficial y uno de los aspectos más importantes será discutir una guía legislativa sobre ese patrimonio biocultural”, subrayó Boege.
Añadió que el tema básico a tratar es el de la resiliencia (cambio en la cultura y en la mente humana, un concepto clave para la sustentabilidad): “Tenemos algunos ejemplos en donde la resiliencia está ligada a la organización de posibles estrategias endógenas de desarrollo que aunque estén ligadas al mercado mundial pudiéramos llegar tal vez, algún día a la cultura del “buen vivir”.
El “Proyecto Etnografía de la regiones indígenas de México en el nuevo milenio”, cuenta con 63 investigadores incorporados a 13 equipos de trabajo de distintas comunidades ubicadas en: Durango, estado de México, Chiapas, Chihuahua, Guerrero, Hidalgo, Michoacán, Morelos, Puebla, Querétaro, San Luís Potosí, Sinaloa, Sonora, Veracruz y Yucatán, en esta reunión nacional que presenta los avances de año y medio de trabajo, y que continuará hasta el próximo miércoles 30 de noviembre en curso.
// Notimex // Staff Posdata


