Por Marco Cobarrubias

Alfombra roja. Decenas de fotógrafos, cinéfilos enardecidos y un centenar de colaboradores entusiasmados. Todos ellos testigos de un magnánimo evento que celebraba la importancia de la cultura, la relevancia del arte y el espíritu de la raza humana.

Jueves 16 de agosto, las 19:35 horas. El Teatro de la Ciudad de la capital neoleonesa se encontraba abarrotada con motivo de la gala de inauguración del catorceavo Festival Internacional de Cine de Monterrey. El espectáculo visual se veía acompañado al mismo tiempo de charlas de carácter artísitico entre los invitados, risas espontáneas ante las cámaras y de la vibración de las páginas de los cuantiosos programas de mano entregados en la explanada de la entrada principal.

Aproximadamente 15 minutos después, se le permitió el acceso a butacas al público espectador, los cuales se atropellaban con entusiasmo para llegar rápidamente a sus asientos asignados. Asimismo, el escenario se mostraba sumamente llamativo: mediante el uso de un enorme telón de pantalla situado en el centro, un proyector iluminaba a los asistentes con el logo de la decimocuarta edición del festival, así como diversos trailers sobre los proyectos cinematográficos que se exhibirían hasta la finalización del festival el próximo 23 de agosto.

La intensidad de las luces disminuyó y Juan Manuel González, director general del festival, tomó el podio del escenario para inaugurar oficialmente la celebración del cine más importante del norte de México. Mientras pronunciaba el discurso de bienvenida, estaba acompañado por representantes de la Secretaría de Cultura, la Universidad Autónoma de Nuevo León, CONARTE y de la embajada de Francia, debido a que esta nación europea había sido elegida la invitada de honor para la edición número 14 del festival.

Las declaraciones de Juan Manuel González maximizaron la atención de los espectadores y de la prensa cuando hizo un reconocimiento público a Javier, Daniel y Marcos, los tres cineastas desaparecidos en Jalisco el pasado marzo del presente año; previo a la proyección de cualquier función, se mostrará una imagen en honor al trabajo y dedicación de estos tres estudiantes bajo el uso del hashtag #NoSonTresSomosTodxs.

Entre el reconocimiento al tercer Encuentro Noreste de Mujeres en el Cine, las becas ofrecidas por la Vancouver Film School de Canadá jóvenes cineastas y la presentación del jurado internacional y mexicano, llegó la hora de los homenajes a dos imprescindibles figuras del cine francés: Pierre-Henri Deleau y Claire Denis.

El reconocido cineasta francés Pierre-Henri Deleau, cofundador de la Quincena de los Realizadores, tomó el prestigioso cabrito de plata con orgullo y un discurso de agradecimiento a México, a la ciudad de Monterrey, pero principalmente al cine; así como en la Francia agitada por las rebeliones estudiantiles de mayo del 68 que llamaron a la cancelación del Festival de Cannes, Deleau reafirmaba que la industria cinematográfica debía sostenerse sobre el lema “El cine en libertad”. Con motivo del 50 aniversario de la Quincena, se reconoce que, gracias a su labor, contribuyeron al desarrollo de nuevas ideas y estéticas que rompieron con los estándares académicos, la censura y, sobre todo, permitieron defender al cine como el medio sublime catártico que es. Así, tras este excelso reconocimiento, el revolucionario cineasta levantó en alto la simbólica presea y se despidió de los asistentes entre un frenesí de aplausos, ovaciones y encomios.

Por su parte, al finalizar el vídeo de presentación, fue anunciado de último momento que la cinematógrafa francesa Claire Denis no podría asistir al festival, esto debido a que se encontraba finalizando su próxima película, High Life, la cual cuenta con la participación del carismático actor Robert Pattinson y sería su primer largometraje grabado en lengua inglesa. No obstante, Claire Denis no perdió el sentido del humor al disculparse con los espectadores a través de un conmovedor vídeo vertical grabado desde la comodidad de su teléfono móvil; los regiomontanos tendrán que esperar hasta el mes de octubre para acribillarla a preguntas y alabanzas sobre su trascendental obra.

Las últimas palabras dichas, las preseas entregadas y los asistentes impacientes, se dio un cierre enigmático a la gran gala de inauguración mediante la proyección de Barbara, un metarrelato francés de la mano del célebre director Mathieu Amalric; sin duda alguna, este film francés sacudió las exceptivas de la audiencia y generó todavía mayor interés entre los espectadores e impulsarlos a dejarse empapar por lo que el FIC Monterrey 2018 tiene que ofrecer a todos los amantes del cine. En palabras del presidente de CONARTE, Ricardo Marcos, solamente queda decir “Vive le cinéma!”.