Un total de 161,826 asistentes registró Stanley Kubrick: La exposición en sus ocho meses en exhibición en la Cineteca Nacional. La muestra que ofreció un recorrido por el legado del cineasta y hombre obsesivo capaz de cubrir todos los aspectos de una película desde su concepción hasta su estreno, concluyó ayer exitosamente su estancia en La Galería.

En su último fin de semana y debido al incremento de afluencia, La Galería extendió su horario de servicio hasta la media noche. Desde temprana hora del domingo 30 de julio, los 150 boletos disponibles por hora se reportaron agotados, lo que se informó a través de la página oficial de la Cineteca Nacional, redes sociales y en letreros colocados a las entradas del recinto, adscrito a la Secretaría de Cultura federal.

A las afueras de La Galería, Julián, estudiante de Ciencias de la Comunicación, preguntaba si a alguien le había sobrado un boleto, con la intención de comprarlo.

“Siento un poco de frustración. La exposición estuvo varios meses y nunca me di el tiempo. Un amigo me la había recomendado. Esto pasa por dejar todo al final. No conozco a profundidad al director, en la facultad vimos Naranja Mecánica y tenía curiosidad de conocer un poco más de él y sus películas”.

Stanley Kubrick: La exposición abrió sus puertas el 1 de diciembre de 2016, extendió su periodo de exhibición del 29 de mayo al 30 de julio. A finales de abril ya había sido vista por cien mil personas y a una semana de su cierre registraba los 150 mil visitantes.

El montaje se integró por 823 piezas: entre utilería original de los filmes, imágenes, documentos, equipo fotográfico y vestuario que se reparte en 16 núcleos, con lo que los visitantes se adentraron al universo creativo y legado de uno de los cineastas más importantes del siglo XX.

Otras de las piezas que integraron la muestra fueron guiones, storyboards, pruebas de maquillaje y vestuarios, la silla original del director, su Óscar otorgado por la Academia de Artes en 1969 por los efectos especiales de 2001: Odisea del espacio, cartas de protesta por el filme Lolita, y su gran colección de lentes personales que utilizó desde joven hasta su muerte.

El recorrido de la muestra, que pasa por su trabajo fílmico de tres cortos y 13 largometrajes, arrancaba con su etapa como fotógrafo para la revista Look y cierra con el filme Ojos bien cerrados, si dejar fuera sus proyectos no terminados, mostrándose su lado obsesivo, perfeccionista y exigente.

Una de las diferencias de este montaje a las muestras presentadas en las sedes como Ámsterdam, Seúl, París, San Francisco y Los Ángeles es que las salas fueron ambientadas según el filme.

Con esta propuesta de montaje, jóvenes y adultos estuvieron en el siglo XVIII en la sala dedicada a Barry Lyndon, conocieron el interior del hotel Overlook de la película El Resplandor, e ingresaron a la nave espacial Discovery One de 2001: Odisea del espacio.

La muestra, que recibió por los visitantes calificativos como maravillosa, excelente, genial, fuera de serie y soberbia, fue para Christian Molina una exposición fantástica y de primer nivel, de visita obligada para cualquiera que se diga cinéfilo que recorre la filmografía del creador. “Me pareció muy buena la distribución y espacio que se le dio a cada una de las películas”, expresó.

En opinión de Ruth García la exhibición estuvo increíble. “Valió mil la pena venir. Me encantó la distribución de las salas sobre todo la de 2001: Odisea del espacio, El Resplandor y Naranja Mecánica. Fue una gran oportunidad de conocer el mundo, legado y proceso creativo de Stanley Kubrick.

“Creo que Odisea del espacio es la joya de la exposición. Se escucha la música se ve el vestuario original, las botargas de los simios, el bebé espacial, las máscaras y el casco usado por Dave Bowman”, señaló.

Para Karla Lemus las piezas exhibidas fueron increíbles y fascinantes. “El montaje de toda la exposición estuvo impecable, creo que los que sí son fans de Kubrick les voló la cabeza de las cosas que se vieron aquí. Fue una experiencia magnífica. Creo que estuvo bien distribuida y pude conocer más de su obra”.

De acuerdo a Álvaro, radicado en Coacalco, Estado de México, la muestra fue genial y bien diseñada. “Tenían más cosas de las que imagine. Está muy completa e ilustrativa, para sus seguidores es una experiencia inolvidable. El venir a verla era muy imprescindible para quienes disfrutan de su arte”.

Para Susana Medellín la exposición fue ilustrativa. “Si no conoces la obra del cineasta, lo cual es mi caso, sales queriendo chutarte sus películas para volverte fan. Creo complace tantos a fans de hueso colorado y a los visitantes casuales”.

Adriana Morán, originaria de la Ciudad de México, coincidió en que la muestra la disfrutaron tanto conocedores como no conocedores de la obra de Stanley Kubrick. “Como fan me gustó mucho que trajeran aditamentos icónicos de sus filmes. Valoré mucho encontrarme con objetos como el casco de Full metal jacket, los vestidos de las niñas de El Resplandor, aditamentos de Odisea en el espacio o los racords originales de Lolita. Lo del ojo de Hall -de Odisea- me encantó”.

Stanley Kubrick, la exposición se exhibió en La Galería gracias a los esfuerzos y colaboración entre el Deutsches Filmmuseum Frankfurt am Main, Christiane Kubrick, Jan Harlan, The Stanley Kubrick Archive de la University of the Arts London y la Cineteca Nacional.

 

// Secretaría de Cultura

Información: DAF