Por Eloy Garza

Se supone que el Estado cubre los espacios culturales que el mercado no aborda; lo que no depende del rating, ni del trending topic, ni del consumo masivo; lo que no es negocio pero sí parte de nuestra riqueza colectiva.

Si el Estado quiere competir con el mercado y me quita la oportunidad de escuchar ópera, música clásica o jazz, conocer a los creadores, la historia regional o la difusión de eventos artísticos, no cumplirá su función de ocupar los espacios culturales que el mercado no cubre.

Si el Estado prefiere competir con el mercado en el género pop, reguetonero o de cápsulas motivacionales con psicología basura, no estoy dispuesto a darle mis impuestos.

Menos si corrompe su función cultural y social por motivos tan retorcidos como inexplicables. Un Estado que no se explica es un Estado fallido.

La aniquilación de la estación de radio cultural 102.1, con el pretexto de migrarla a AM, es una burla a los ciudadanos, una claudicación de las funciones del Estado, y una decepción más del gobierno independiente de Nuevo León.

Lo que sigue es darle el tiro de gracia a TV Nuevo León. La zafiedad del Bronco y la apatía del gremio cultural habrán de decidirlo pronto.