Por: Juan Sánchez* 

Hace once años participé en el Taller Literario Club Amigos de Juan Penas organizado por José Luis Camparán, profesor emérito de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Durante un tiempo compartí textos, hice comentarios y disfruté de los trabajos escritos de Adrián Guillén, José Ángel Cavazos, José Javier González, Javier Sánchez, Enrique Luna (†), entre otros colegas, exploradores del sentido de las palabras.

El coordinador del Taller fue Zacarías Jiménez, escritor originario del estado de San Luis Potosí, pero aquerenciado en Nuevo León. Autor de poesías, cuentos y novelas; conductor de talleres literarios; corrector de estilo de revistas universitarias y de formación docente; camarada de escritores locales en ciernes y reconocidos.

Durante las sesiones literarias puede apreciar al ser humano original, inteligente y certero en sus comentarios. Su mirada feroz, su vestimenta negra y su paliacate anudado en su mano eran característicos de su apariencia. Su voz atropellaba las palabras porque la velocidad de su pensamiento era más rápida que la expresión verbal. Escuchaba con atención todas las intervenciones y sabía orientar a las personas interesadas en el oficio de escritor.

Zacarías falleció en 2016, desde entonces un grupo de escritores, amigos y familiares se han dedicado a buscar, organizar y revisar su obra. Ring de Vidrio. Narrativa reunida es un libro valioso y significativo que contiene dos novelas cortas y 36 cuentos. La publicación inicia con una nota de la edición; además, aparecen prólogos o introducciones de los escritores: Andrés Vela, Guillermo Jaramillo, Élmer Mendoza y el ecuatoriano Iván Oñate.

Biografía Inconclusa de una Leona Herida (Una Novela Rosa) es un texto que expone una lucha con la existencia, ring de vidriolugar de golpes profundos en el alma por un amor perdido. En este relato, el autor recoge aspectos de la cultura popular y los convierte en saberes filosóficos. En flashbacks juega con el tiempo, como en la película La Fórmula Secreta basada en un escrito de Juan Rulfo, donde se dialoga en representaciones sociales oníricas. Esta novela, por su manufactura creativa y su argumentación imaginativa, puede considerarse como una obra de culto para las nuevas generaciones de escritores.

Desmemorias de un Indocumentado presenta una serie de relatos sobre viajes infortunados a los Estados Unidos: “Suma de fracasos y soledad desembarcan no en la isla de la desesperación, sino en el continente de la incomprensión”. Aquí la ironía convierte en comedia a la tragedia y viceversa. Como el poeta Jaime Sabines supone ciertas cosas, sin saber del todo, el personaje pelea con su destino y encuentra nuevas historias por contar.

De la misma manera en que Juan O´Gorman se presenta en su Autorretrato (1950), Zacarías se muestra en sus cuentos como un escritor que se pinta a sí mismo en diferentes ángulos con imágenes múltiples -que como la existencia- encierra identidades complejas y multidimensionales. La muerte, la violencia y el sufrimiento son temas recurrentes en sus textos. Solo este autor es capaz de convertir los sueños en realidades, evocando mundos subvertidos y marginales. A través de la poesía juega con el lenguaje que descarga ráfagas de escritura provocando risas, llantos y juicios dirigidos hacia la compasión de los seres humanos.

A continuación me permito compartir un cuento incluido en esta colección, transgresión irónica de la Divina Comedia. Invitación a reflexionar sobre la vida y gozar en ella, con todas las inclemencias del devenir y las avenidas etílicas del tiempo.

El olvido de las metonimias

Estaba en la encrucijada del infierno y el paraíso, cuando las vi venir. Yo esperaba que cambiara el semáforo a color verde para cruzar la calle o la eternidad: total que más da, me dije. Entonces, Danta, la más pequeña, sonrió como sonríen las que le han rebatado un secreto a Dios.

-¿Qué rumbo llevan? Díganme, si acaso no tienen un caracol en vez de corazón.

-Somos coleccionistas de metonimias –contestó Danta.

-Vamos a una convención –dijo Virgilia- ¿No te gustaría abrazarte a ti mismo al ver tu reflejo en el estanque?

– Si quieres recordar la cabecita blanca de tu madre, tienes que estudiar metonimias –agregó Danta-, saber porque se secan las rosas aunque no sople el olvido.

-O la manera de hacerse tarugo –intervino Virgilia.

No es bueno morir sin saber qué es la metonimia, me dije y las acompañé. Recordamos la primera orfandad e hicimos votos por la paz de otoño y sus mariposas Monarca. Con la cerveza fría y la pizca de cariño me olvidé de la tristeza, de mi reflejo en el fondo de la botella y hasta de las metonimias. Cuando Danta volvió a sonreír salió el sol, y caí en la cuenta de que era bueno platicar con el fuego.

Zacarías Jiménez fue un escritor respetado y apreciado por el gremio, amistades y familiares. Siempre despertaba interés y provocaba reacciones cuando leía sus creaciones, como en el II Encuentro Internacional de Escritores Sanmillanos 2009. La genta sabía que él era el personaje de sus relatos, que inventaba y recreaba sus propias historias, que en el laberinto de su vida, el contexto social se conjugaba en pasado, presente y futuro. Pero, nunca el desencanto le borraba su sonrisa tímida, juguetona. Cuando alguien convocaba a una reunión literaria, siempre aparecía la compañía solidaria, la escucha atenta y persistente, la opinión franca, la construcción colectiva de ilusiones.

Así fue Zaca. Nunca alineado, inconvencional. Retador de miles de batallas. Perdedor o ganador, ¿qué más da? La última vez que lo vi en vida, platicamos al término de la presentación de un libro de Guillermo Berrones. Me dijo que le gustaría volver a tener las reuniones del Taller Literario. Pero, se nos adelantó a otros lugares del cosmos, allá nos espera. Ahora un fantasma recorre las calles, bares, bibliotecas, librerías y espacios culturales del Área Metropolitana de Monterrey: el alma destilada del escritor Zacarías Jiménez. Personaje envuelto en historias que en su cuento Soledad Criminaldeja un mensaje de El Capitán de Dos Armas, donde nos anuncia:

“Generaciones van y generaciones vienen, y El Capitán sigue ahí, arrumbado, emperrado, mientras espera la muerte o el amor”.

 

Referencia

Jiménez, Z. (2017). Ring de Vidrio. Narrativa Reunida. Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León.

 

*Texto publicado en  Monitor Educativo del Instituto de Investigación,
Innovación y Estudios de Posgrado para la Educación.