Hace apenas unos meses el pensador Tzvetan Todorov falleció y el mundo recordó sus palabras a propósito de las olas migratorias que están ocurriendo entre los continentes. Todorov, además de tener las etiquetas de pensador contemporáneo, estructuralista y escritor, también tenía la etiqueta de migrante y en su discurso al recibir el Premio Príncipe de Asturias en Ciencias Sociales (2008), habló acerca del trato al otro, de las relaciones asimétricas de poder y de la humanidad:

Ser civilizado significa ser capaz de reconocer plenamente la humanidad de los otros, aunque tengan rostros y hábitos distintos a los nuestros; saber ponerse en su lugar y mirarnos a nosotros mismos como desde fuera. (Tzvetan Todorov 2008)

Todorov abrazaba la idea de que cualquiera de nosotros podría ser un extranjero y estar en una posible situación vulnerable. Así pues, la manera con la que se tratase al otro reflejaría la barbarie o civilidad del individuo. El pensador francés–por elección, porque nació en Bulgaria–también menciona en su libro La conquista de América: el problema del otro diferentes aspectos que llevan a ciertos grupos a esclavizar, conquistar y matar a quien es ajeno al paradigma propio. Los españoles y la conquista a América son el ejemplo que utiliza para comprender que muchos de los grandes problemas eran: el choque cultural, la mala lectura de signos y, claramente, la poca empatía que pudiesen sentir por los pueblos originarios. Es decir, no se les consideraba humanos.

Aterrizando en los acontecimientos que han sacudido las noticias desde el inicio de año, nuevamente los países hegemónicos están involucrados en conflictos políticos y más recientemente, en conflictos bélicos, ¿cómo estamos tratando al otro?, ¿la nacionalidad te hace más o menos humano?

Hace algunos años el nombre de Siria siquiera figuraba en las noticias, bajo la niebla imperialista y la manipulación de los medios, siempre se escucha información acerca de países que son potencias mundiales, de los ataques terroristas. El conflicto político actual, se reduce, para unos, en un interés por la industria petrolera, un negocio de venta de armas, o bien, un capítulo más en la historia de la humanidad. Lo lamentable es que los vencedores son los que escribirán la historia y los que organizarán el mundo, ¿los pueblos que están desapareciendo son menos humanos o por qué juegan a la guerra con sus vidas?

Independientemente de la facción política a la que se pertenezca, es inhumano no sentir rabia por lo que está ocurriendo en Medio Oriente. No se trata de hacer un llamado a la democracia, a los neoliberales, a los imperialistas, a los comunistas o a los socialistas, sino comprender que el otro también soy yo.

Esto nos atañe a todos, porque el extranjero no sólo es el otro, nosotros mismos lo fuimos o lo seremos, ayer o mañana, al albur de un destino incierto: cada uno de nosotros es un extranjero en potencia. (Tzvetan Todorov 2008)

Por otro lado, también existe la opinión “nacionalista”, los que sólo miran hacia adentro cuando todos miran hacia afuera. Sí, en México también tenemos una crisis respecto a los derechos humanos, hay miles de desaparecidos, hay violencia, hay tortura, pero es absurdo sólo notarlo cuando el otro sufre, ¿acaso son competencias?, ¿si sufres más eres más humano?, ¿eres más digno? Quiero insistir en que esto es una crisis mundial, ¿En dónde está la empatía?

Recientemente, con motivos de los movimientos políticos internacionales The New Yorker publicó una nota acerca de un discurso de Martin Luther King Jr. y 50 años después de haberlo pronunciado (4 de abril de 1967 en Nueva York), hoy en día sigue teniendo validez. El contexto histórico de la época de Luther King Jr. tiene como principal evento internacional la Guerra de Vietnam, la cual describió como «the symptom of a far deeper malady within the American spirit» y se declaró en contra de las políticas internas y externas que el presidente en turno estaba llevando a cabo. Cabe destacar que el objetivo de E.E.U.U. era “instaurar la democracia” y “liberar al pueblo”, ¿por medio de guerrillas y armas químicas? Lo que nos hace pensar, ¿cuáles son las razones ahora, Donald Trump?, ¿qué estudiarán los universitarios en unos años en sus clases de historia?

El discurso de Martin Luther King Jr. se tituló “Beyond Vietnam: A Time to Break Silence” y se hacía un llamado a la humanidad a detener la violencia en el país asiático. Hoy en día podemos encontrar paralelismos entre Vietnam y Siria, una guerra a expensas de los habitantes que intentan huir, pero tampoco son recibidos en otros países. Son migrantes que les han bombardeado sus casas, son niños que sólo conocen la guerra, que cruzan el mar, que cruzan desiertos; tan sólo para encontrarse con otra realidad: no son bienvenidos en otros países. Donald Trump recientemente mandó misiles “por precaución” y para condenar al gobierno de Bashar al-Ássad y exhortó otros países a seguirlo. El lanzamiento de misiles fue causado, dicen algunos medios y el propio Trump, por el ataque químico que al-Ássad lanzó contra sus ciudadanos.

La guerra en Siria es una mezcla de facciones distintas, donde los que están sufriendo son los habitantes y los que atestiguamos un nuevo episodio histórico no tenemos información veraz. Es necesario, nuevamente, hacer un llamado a la humanidad para recordar que yo soy tú y tú eres yo.

 

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