Por Sheila Hernández

Durante el 9 al 12 de febrero se llevó a cabo la 4ta edición de Material Art Fair, donde se realizó en el centro de convenciones Expo Reforma, que se ubica en la delegación Benito Juárez de la Ciudad de México. Para esta edición, Material Art Fair se amplió a dos plantas y se escogieron a 53 galerías de 17 países, artistas y espacios independientes.
Así como en la tercera edición, APRDELESP volvió a diseñar el espacio, donde en esta ocasión, basándose en el estudio de la arquitectura de la Ciudad de México, situaron alrededor de un patio central todos los espacios de la galería, para que los visitantes de la feria pudieran caminar con mayor libertad de un espacio a otro.

La iniciativa para la creación de Material Art Fair fue de Daniela Elbahara y Brett W. Scultz para impulsar Galería Yautepec, que, en conjunto con Isa Castilla, busca la divulgación de las galerías y artistas que comienzan a destacar en el mercado del arte. Sin embargo, esta feria no sólo da a conocer artistas o galerías que se limitan a los medios más vendidos —es decir, la pintura y otras obras de pared bidimensional— sino que se puede encontrar propuestas más arriesgadas como lo es el Video Arte.

En el caso de Material Art Fair de la Ciudad de México ha permitido que un medio que suele ser sub-representado como es el arte video, sea presentado en la feria porque se ofrecen tarifas relativamente bajas, lo que genera una menor presión para vender. De este modo, muchos comerciantes ven esta feria con una posibilidad para generar una marca, conocer contactos y dar a conocer su talento.

Esta oportunidad que brinda Material Art permite para algunos distribuidores tengan la oportunidad de mostrar videos sin que se vean afectadas sus ventas. Así galerías como Alter Space y Syndicate exhibieron Video Arte, seguros de que el mercado apoyaría sus decisiones. Sin embargo, este tipo de producción ya comienza a tomar una posición en el mercado del arte, ya un artista de Material hizo que su pieza se redujera para acomodar a una audiencia impaciente y justa. Asimismo, Kevin Krueger, director de Alter Space de San Francisco, decidió traer dos películas de David Bayus, siendo uno de estos videos una de las 10 mejores obras de Material Art Fair. Ambas proyecciones fueron muy exitosas. Uno de los coleccionistas que está interesado por los videos, no conocía al artista, pero encontró la pieza fascinante, así que decidió comprarla.

También JL Murtaugh, director del Sindicato de Colonia, mostró tres piezas de video —uno de los cuales fue grabado en la Ciudad de México— obras del artista Rehana Zaman. Esta galería tiene menos de un año, pero eso no le ha impedido creer en el arte video como obras de arte con posibilidades de ser ofrecidas en el mercado.

Pero estos stands no son los únicos que presentaron Video Arte en la feria. Lodos Gallery mostró un video de Temra Pavlovic, y exhibieron la obra con las especificaciones necesarias para lograr el objetivo que buscaba el artista. Y es que Lodos Gallery buscó proyectar una actitud irreverente ante el mercantilismo, y buscó optar por obras más experimentales y conceptuales.

Sin embargo, una de las limitantes que enfrentan los artistas y las galerías con el Video Arte, es que al estar exhibiendo obras en una feria y no en un museo, los asistentes no pueden dedicar mucho tiempo a las obras individuales que son de gran extensión. Sin embargo, para afrontar esto, el cineasta Hyesung Moon editó un largometraje en una serie de videos cortos separados específicamente en galerías. De esta forma, Damien & The Love Guru de Bruselas mostraron el video de Moon, que para la exhibición de esta feria redujo más su trabajo.

Así Material Art Fair permite ser un campo de pruebas para los concesionarios, y les permite experimentar y conocer el interés de los coleccionistas. De este modo, la edición de este año, se ha convertido en un indicador de una tendencia por venir. Pero sin importar que los coleccionistas estén o no interesados por el Video Arte, Material Art Fair será un espacio para asumir riesgos. No por nada esa edición presentó el primer programa público de performance: Immaterial.