Por Sheila Hernández

 

El bombardeo de Guernica fue un hecho sin precedentes que marcaría la historia de España, así como también cambiaría el curso de la historia. Es por ello que Pablo Picasso, exiliado en Francia, tenía el encargo de una obra de parte del Gobierno republicano para la Exposición Universal que se celebró en París en 1937. Sin embargo, cuando Picasso se entera de la noticia del bombardeo decide crear la obra maestra de Guernica, como una forma de protesta, así como un homenaje a sus víctimas. De ese modo, a 80 años del suceso, la memoria nos remite primero al fantástico cuadro de Picasso, pero se ha ido olvidando el hecho que llevo a Picasso a crear esta obra.

 

El ataque de Guernica fue el primer bombardeo que se realizó a una población civil, con este hecho daba pie a que la Guerra Civil española llegará a su fin, dando la victoria a Francisco Franco, quien instauraría una dictadura que no tendría su fin sino hasta su muerte en 1975. Sin embargo, este ataque fue dirigido por la Alemania nazi, y fue una prueba para conocer el poder de su armamento antes de iniciar la Segundo Guerra Mundial.

 

Así el Museo de Louvre, para conmemorar por adelantado el 80º aniversario del bombardeo de Guernica, a dedicado un ciclo de películas que reflejan cómo el cine ha intentado reproducir la compleja esencia de la obra de Picasso, Guernica. El ciclo, organizado en el marco de las Jornadas Internacionales del Cine sobre Arte, incluyó cortometrajes a cargo de directores tan reconocidos como Robert Flaherty, Alain Resnais, Emir Kusturica o Iñaki Elizalde.

 

Además, Carlos Saura recibió un homenaje especial y protagonizó una master class en el auditorio del museo, en el que se dijo obsesionado por la obra de Picasso, en la que ve “el reflejo directo y la influencia de Los desastres de la guerra” de su admirado Goya. “El cuadro ha superado la fecha memorable y tremenda que fue Guernica para convertirse en una obra que refleja lo que son la violencia y la guerra en nuestro mundo”, afirma Saura.

 

Picasso murió antes de ver su obra en España, porque con la dictadura de Franco, optó por dejar que el cuadro fuese custodiado por el Museo de Arte Moderno de Nueva York, aunque expresó su voluntad de que fuera devuelto a España cuando volviese al país la democracia. No sería hasta 1981 que la obra fue expuesta al público en el Casón del Buen Retiro en España, y luego, desde 1992, se encontraría en exhibición permanente en el Museo Reina Sofía de Madrid.

 

Sin embargo, Guernica es más que una obra excepcional, donde se observa el sentimiento de movimiento interior y los numerosos motivos que tiene en cada uno de sus rincones, sino es una obra que nos recuerda las consecuencias de la victoria del discurso de odio, porque esa victoria no solo crea dictaduras, sino que traen consigo el exilio, el dolor y la muerte.

 

 

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