Toshi Yoshida. Rice Field in Suizu, 1951.

Toshi Yoshida. Rice Field in Suizu, 1951.

 

Por Ensō Rōshi (円相 老師)

 

Para escribir hay que saber caminar. Caminar es tan sencillo como respirar: un pie delante del otro, uno arriba y otro abajo. Pero dar pasos no es caminar, sino dar pasos. Caminar es no dar los pasos ni poner un pie frente al otro y luego el otro al frente. Caminar es besar la tierra. Caminar es regar el pasto. Caminar es moverse con el mundo. Cuando caminamos somos el suelo que presionamos, la tierra que se hace a un lado para soportar nuestra huella, el pasto que lastimamos, los pequeños seres que mueren entre nuestros pasos. Dar pasos sin sentido lastima al mundo. Caminar es respetar la vida, ser consciente de ella.

Ningún ser vivo es que no se mueva. ¿Acaso la montaña no se eleva más cada día, empujando a su paso al cielo? La parra ocupa la superficie del olivo y el olivo remueve la tierra para fijar sus raíces. También el topo escarba para encontrar lombrices. Bajo la danza de la libélula el aire da la vuelta al mundo. El bisonte migra aplanando la tierra. Ningún ser vive sin lastimar a otros. ¿Acaso el río no se vuelve más profundo surcando los senderos de la montaña?

Pero maestro, pregunta el discípulo, ¿es imposible entonces que se detenga la rueda del karma? Si cada paso, si cada aliento, si cada parpadeo mata a células, a bacterias, a pequeños insectos, si todo lo que comemos estuvo vivo, sea planta o animal, ¿cómo podemos vivir con tanto sufrimiento a cuestas? Si es imposible, ¿no es mejor la ignorancia? El maestro echó a reír, como antes hacía su maestro, cuando él era el discípulo. ¿No había él hecho alguna vez la misma pregunta? Las cosas siempre giran, se dijo a sí mismo, la rueda no se detiene ni tiene por qué hacerlo. Es buena la ignorancia, le dijo a su discípulo, para quien no puede ver las cosas, para quien es demasiado duro abrir su corazón a la vida. Vivir es sufrir. Vivir es causar sufrimiento. Todo es sufrimiento. El sufrimiento es la sustancia de la vida. Sufre el árbol cuando pierde las hojas. Sufre la mariposa cuando se transforma. Sufre el niño cuando aprende que tiene que trabajar para comer. Sufre el viento, sufre el mar, sufre la montaña. Todo sufre. Todo respira. Todo ríe.

El discípulo no quería moverse. Maestro, pero si me pongo de pie aplastaré al pasto. Cortaré muchas hojas sobre las que ahora descanso. Morirán hormigas cuando toque mi pie el suelo. El maestro sonrió. Es inevitable. Es triste. Todo muere. Todo sufre. La libertad es saberlo y ser consciente de ello y moverse con el mundo. O no moverse. La libertad es tu decisión. Está bien quedarse quieto para no lastimar a nada. Está bien moverse para no lastimarse a sí mismo. La libertad es saberlo y no olvidarlo. La libertad es caminar y sentir en los pies toda la vida que es, la que deja de ser y la que será. Caminar es ser consciente de cada paso, de cada milímetro que se mueve el cuerpo. Caminar es moverse con el mundo. Buda, cuando caminaba, pedía perdón al pasto y a los seres pequeños porque era imposible no lastimarlos. También pedía perdón al pasto cuando se sentaba y al arroz cuando lo comía. Pero cuando Buda fue Buda era ya el pasto y el arroz y los pequeños animales y las montañas. El discípulo suspiró aliviado. Pidió perdón al pasto y fue por los utensilios para el té. El maestro entonces escribió un poema en la tierra:

 
 

Huella de Buda
que cortó el pasto verde:
lago de lluvia.

 
 

Cuando volvió el discípulo y miró el poema del maestro agregó dos versos:

 
 

Entre el arroz de Gunma
nace el joven mekedo.

 
 

Para escribir hay que saber caminar. Tocar el suelo con la consciencia en los pies y los ojos en el tacto. Caminar es dibujar senderos en la montaña. Caminar es pedir perdón. Caminar es ser la vida y la muerte. Es prestar atención al sufrimiento. Es tener piedad consigo mismo. Caminar es saber reír cuando se sufre. Para escribir hay que saber caminar, hay que saber ser el río que surca la montaña y la montaña que permite al río cortarla. Caminar es ser la tierra que se hace a un lado para sembrar el arroz. Caminar es ser el joven pez que crece en el arrozal. El pez es Buda. La tierra es Buda. arroz es Buda. La montaña es Buda. El río es Buda. Sufrir es Buda. Reír es Buda. Morir es Buda. Vivir es Buda. Caminar es Buda. Caminar es escribir. Escribir es Buda.